Durante una semana he recorrido el oeste y sur de Islandia con la intención de fotografiar las localizaciones más emblemáticas.

La agencia de viajes Tierras Polares se ha encargado de reservar los alojamientos (guesthouse y albergues) que más se han adaptado a mi ruta. También se han encargado de facilitarme un coche de alquiler, de esta manera he podido explorar Islandia a mi ritmo. La comodidad de esta modalidad de viaje ha sido absoluta.

Vueling ofrece vuelos directos (Barcelona, Madrid) y en 4 unas horas aterrizas en Reykjavík.

A mediados de septiembre ya hace mucho frío (al menos para el concepto de frío que tiene un habitante del mediterráneo). Hay que ir bien equipado, gorro, guantes, ropa impermeable, buen calzado, etc. Las carreteras no son una maravilla y la velocidad máxima es de 90 km/h, más que razonables teniendo en cuenta que el viento puede ser fuerte y racheado. El clima en Islandia es impredecible y duro, no hay que confiarse y hace falta ir bien equipado y circular con cautela.

Dependiendo la ruta y la época del año puede ser imprescindible un vehículo 4×4, yo he realizado la ruta F208 en las Tierras Altas y debes vadear varios cursos de agua, sólo es posible con un 4×4. La ruta no me ha parecido peligrosa pero debes estar atento y saber manejar un coche off-road.

A nivel fotográfico comparto el mapa con las localizaciones que he visitado, seguro que los que habéis viajado más veces a Islandia conocéis muchos más rincones pero en mi caso ha sido más que suficiente, sobretodo teniendo en cuenta que he parado decenas de veces al ver una luz interesante, un caballo, un prado verde, etc las posibilidades son infinitas.

Islandia es un país caro, esta es una de las razones por la que he traído comida enlatada (en la web oficial te explican que puedes traer). La segunda razón es poder parar a comer cuándo y dónde quieras. En todos los alojamientos hemos tenido acceso a cocina compartida, con lo cuál, las cenas siempre han sido más cómodas.

Islandia es belleza natural en estado puro, una tierra en esencia, en formación, es todo emoción y me han quedado ganas de volver para continuar explorando esta isla volcánica situada en la Dorsal mesotlántica y por lo tanto, repleta de volcanes y de actividad geológica. He tenido la sensación de estar en uno de esos lugares que te ponen en tu sitio y he podido fotografiar la Aurora Boreal, una experiencia única, incluso desde el avión de vuelta la pudimos ver una vez más.

Las fotografías que comparto están realizadas con la Fuji X-T2, el Fuji 10-24 y el 55-200. También he usado un filtro polarizador, uno de densidad neutra y sobretodo trípode para poder fotografiar la Aurora Boreal, en este vídeo os cuento cómo conseguirlo. El Mavic Air para las tomas aéreas y para terminar he editado todas las fotos con ON1 Photo Raw.

A continuación una selección de imágenes y el vídeo de esta aventura en Islandia.