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Nuevo equipo, nueva filosofía. Durante estos días de confinamiento he bajado el ritmo en las redes sociales. Al principio pensé que era una mala estrategia, porque veía que casi todo el mundo hacía lo contrario, directos diarios, vídeos, etc.

Pero detenerme y pensar me ha ido bien. Me ha aportado una nueva perspectiva fotográfica sobre la que quiero trabajar.

Curiosamente el canal de Youtube aún sin publicar está a un nivel óptimo de visitas y esto es debido a que estamos confinados en casa, la gente tiene tiempo y en el canal hay muchos vídeos “evergreen” que tocan temas esenciales para aprender fotografía que son válidos ahora y dentro de varios años. Siento que he aportado a la comunidad fotográfica una cierta cantidad de conocimiento esencial que permite afrontar los primeros pasos y esto me hace sentir bien porque yo también aprendo mucho de otros creadores en Youtube.

Este parón me ha permitido reflexionar sobre cómo quiero seguir con mi carrera fotográfica y varias lecturas me han permitido visualizar un tipo de trabajo de relación con la fotografía más profunda, más artesana y sin tantas prisas.

Menos es más, el proceso fotográfico es artesano y requiere de una vida de práctica y de asimilación de conocimientos de forma constante. No tengo prisa, disfruto el camino.

Reduzco mi equipo fotográfico pero aumento su calidad. Por un lado una Fuji X-T4 con un Fuji 16-55 f/2.8 (he vendido mi querido kit X-T3 con el 18-55 del que tanto os he hablado). Completo mi gama de objetivos con el Fuji 10-24 f/4, el 50-200 y un 23mm f/2 de Fuji. He substituido la Gopro 7 por una Insta360 One R con el módulo con sensor de 1″ y el módulo 360.

Mi monitor fotográfico es el Viewsonic VP2785-2K con la capacidad de mostrar el 100% del espacio de color Adobe RGB, una prestación muy importante. De esta manera veo una representación muy fiel de lo que ha captado mi cámara y lo completo con una nueva impresora la Epson SC-P600. En un artículo anterior os he hablado de porqué imprimir las fotos y esto no es más que un intento de seguir el camino hacia la misma filosofía de profundizar, trabajar de forma artesana y continuar aprendiendo.

Cómo fan de Henry David Thoreau no puedo dejar de mencionar una frase que me acompaña desde hace 25 años:

“Fui a los bosques porque deseaba vivir deliberadamente; enfrentar solo los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida… para no darme cuenta, en el momento de morir, de que no había vivido.”

¿Qué pasa si no publico tanto en Instagram? ¿y si no cuelgo tantos vídeos en Youtube?. Estoy pensando en voz alta sobre mi momento, no pretendo hablar en general, ni dar lecciones a nadie, cada momento requiere de unas decisiones concretas. Quiero trabajar de una manera que no he afrontado hasta ahora. Leer más, menos distracciones…menos porquerías y más profundidad.

¡Será la edad, seguro! 

Hace casi 15 años que comparto mi carrera fotográfica en Internet con momentos locos de casi un vídeo diario subido a Youtube y fotos constantes en Instagram pero ahora me apetece estudiar nuevas maneras de hacer.

No hay reglas sobre cómo vivir la fotografía, insisto yo empecé siendo un friki de la tecnología y de las cámaras para progresivamente ir aprendiendo algo de fotografía. He disfrutado de todos las etapas, supongo que lo importante es tener, al menos, la sensación que avanzas, que te mueves, que aprendes. Pequeños pasos pero de forma constante, una estrategia imparable.

¿En qué momento fotográfico estás tú?