Seleccionar página

¿Porqué imprimir fotos en la era de las redes sociales? Hoy en día es habitual compartir casi en directo nuestras vidas y momentos. Esta inmediatez y velocidad, hace que cueste profundizar. Vamos de un lado a otro sin detenernos, sin disfrutar el trayecto, sin darnos espacio ni tiempo para el presente. 

No es lo mismo volar de Barcelona a Calcuta, que subir a una bici y pedalear hasta Calcuta. Son filosofías de vida alternativas, lo que aporta una opción u otra son cosas muy distintas. No defiendo que una sea mejor o peor, eso lo puede decidir cada uno individualmente, pero lo que es incuestionable es que son experiencias distintas.

En el mundo de la fotografía pasa algo similar:

Hace unos meses estaba en Venecia, fui a visitar el Ponte dell’Accademia, la vista del Gran Canal son icónicas. Al llegar dediqué unos minutos a observar cómo el 90% de los turistas que atravesaban el puente, realizaban una foto de la vista y un selfie, no más de 2, 3 minutos en total y continuaban su trayecto. Es una opción, pero si con los años he aprendido algo de fotografía es que tiene mucho de artesanía. Lo artesano requiere de dedicación, tiempo y  maestría. La observación activa lleva a la asimilación de lo que miras, con el tiempo ves cosas que eran antes imperceptibles, tu visión y comprensión se enriquecen.

Venecia

Pero volvamos a las redes y a la inmediatez:

Compramos cámaras con un sensor Full Frame y muchos megapíxeles para ver las fotos en…Instagram ¿de verdad?

Al imprimir fotos siempre pienso “wow” ¡qué bien que queda impresa!, luego comparo con la sensación de verla en Instagram y pienso que simplemente son caminos distintos. Las dos opciones son válidas, complementarias incluso, pero la impresión no me deja indiferente. Pienso que imprimir es una forma de ofrecer una base óptima y digna para mostrar nuestras fotos.

Además invita al proceso de profundizar, observar, detenerse, mirar, disfrutar de la foto de una manera muy distinta a la que nos tiene acostumbrados el mundo de las redes sociales. 

Mis impresoras:

Trabajo con dos impresoras la Epson ET-7700 que es muy versátil y que utilizan también mis hijas para imprimir de forma inalámbrica sus trabajos de cole, escanear documentos y es ideal porque no utiliza cartuchos, simplemente tiene unos tanques que llenamos con tinta. Duran muchísimo más que los cartuchos y por lo tanto el coste de impresión es muy ajustado.

Por otro lado la Epson SC-P600 que llega a imprimir un tamaño de hasta A3+. Con 9 tintas es una impresora totalmente centrada en la fotografía. Con una calidad y reproducción del color profesional, eso sí, hay muchos tipos de papeles y yo tengo mis preferidos. Los brillantes no me atraen, me inclino por los “Matte” en especial toda la gama de papeles profesionales como los Cold Press y Hot Press. Epson tiene una variedad de papeles muy interesante y variada. En función nuestra elección de papel deberemos utilizar un perfil de color u otro para que la gestión del color sea la correcta y los resultados óptimos.

Imprimir bien no es fácil, necesitamos un flujo de color controlado, desde la toma, el monitor calibrado y la correcta impresión. Todo el proceso de imprimir fotos requiere de cierta artesanía.

La misma artesanía de la que os hablo al principio, la que requiere de mimo, de maestría, de observación. No es algo que se logre de un día por el otro, yo llevo años intentándolo y aún me siento lejos de conseguirlo, pero disfruto el camino con tranquilidad, constancia y pasión.