Supongo que tal como está el mercado fotográfico, la formación se considera una de las posibles alternativas a lo que parece inevitable.

Últimamente no paro de ver a “grandes” fotógrafos y otros “no tan grandes” ofreciendo formación, un tema al que no se habían dedicado antes.

Algunos seguro que son magníficos “profesores” y sabrán transmitir correctamente sus conocimientos, sensaciones y sentimientos, otros seguro que no. Recuerdo ciertos “profesores” en la facultad que se dedicaban a leer en voz alta lo que había escrito en un libro, les agradezco que me aburrieran tanto y me empujaran a disfrutar mi tiempo con otras cosas mas interesantes.

Es curioso que hubiera asignaturas que no hacia falta ir a clase! En otras ocasiones me topé con grandes maestros que me explicaron cosas interesantes pero que también me transmitieron sensaciones, opiniones y pasión.

La oferta de formación fotográfica crece de una forma brutal, por experiencia se que conseguir 15 asistentes para un curso no es tarea fácil. A veces pensamos que en Internet todo es más fácil, pero la realidad es otra, sangre, sudor y lágrimas.

Ahora también tenemos los grandes intermediarios con las superofertas, hablo de Groupon y estos grandes grupos  sólo interesados en un producto con un precio con gran descuento, vaya que entre descuento, comisiones e impuestos poco queda. Todo esto me lleva a pensar en la inminente saturación del mercado de formación fotográfica.

¿Entonces quién hace las fotos? supongo que la respuesta debe considerar una variación en la demanda de imágenes y un nuevo flujo de suministradores de imágenes, con lo que tenemos un nuevo modelo aún no consolidado, que nos tiene a todos un poco desconcertados buscando caminos alternativos.